martes, 28 de agosto de 2012

REFLEXIONES SOBRE LA ENCUESTA CEP: N° 2 ¿ESTAMOS EN TIEMPO MUERTO?


Continuando con el análisis de los resultados de la última encuesta CEP, podemos decir que al igual que en el escenario público social, en el contexto político, todo está también algo frenado. Los presidenciales siguen en sus seguros ministerios y la más deseada de todas las candidaturas, se encuentra casi tan lejos como el curiosity, enviado apenas una pequeña foto de vez en cuando, mientras aquí en la tierra todos se desviven por ella. Nadie se decide a dar un paso, explicitar sus acciones y hacer públicos sus verdaderas intenciones y modos de pensar. Por debajo sin embargo, está todo pasando, como en una ebullición constante, los políticos expertos planean sus estrategias para mantenerse vigentes. Los resultados de la CEP permiten elaborar algunas hipótesis explicativas sobre este aparente estancamiento.


El 46% de intención de voto que recibe la ex presidenta Michelle Bachelet, muestra una distancia al menos en teoría inalcanzable para el resto de sus “competidores”. Digámoslo sin rodeos, sólo en una mente delirante, cabe la posibilidad de pensar en competir con tamaño rival. Salvo que ocurriese algún evento que cambiase radicalmente el escenario, no hay mucho que hacer frente a aquella sólida realidad. En este contexto, el entrecomillado respecto del término “competidor”, sugiere que por el momento, no tenemos verdaderos competidores, en ninguno de los dos frentes del espectro político actual. En la derecha por ejemplo, los ministros Golborne y Allamand, se encuentran conteniendo su opción de transformarse decididamente en candidatos y salir del gabinete. Lo anterior ocurre así, puesto que tal y como están las cosas, la toma de decisión final no depende únicamente de ellos mismos. Considerando los resultados de la encuesta, si Michelle Bachelet se decide finalmente a ser candidata, resulta una apuesta más que riesgosa embarcarse en la empresa de competir con su figura. ¿Qué se puede ganar en un escenario como ese? Los resultados de la CEP muestran una diferencia prácticamente irremontable  y de acuerdo a mi percepción, sólo un político avezado, como Allamand tiene una mínima posibilidad de competir con la figura de la ex presidenta o al menos, intentar ganar algo para el largo plazo, en futuras elecciones. ¿Se imagina usted un debate entre el gerente Golborne y la actual representante mundial de las mujeres en la ONU? ¿Qué podría argumentar Golborne en función de su trayectoria, que amenazara de forma efectiva una adhesión casi enfermiza de la población por la figura de Michelle Bachelet? ¿Qué participó en el diseño del Costanera Center? ¿Qué sacó a los mineros del fondo de la tierra? Así, tal y cómo están las cosas, no veo posibilidad de que los ministros se decidan a dejar ahora mismo sus apacibles oficinas en la Moneda, para ir a correr una carrera contra Usain Bolt. Otra cosa sería, si la ex presidenta decide no re postular, en cuyo caso, el escenario resulta completamente incierto para cualquiera de los presidenciables. De modo que la decisión de los candidatos de derecha no depende en último término, principalmente de sí mismos.

Por su parte, desde el lado de la concertación, los pre candidatos radicales y DC prácticamente no existen políticamente hablando, con lo cual no me parece loco pensar que sus amenazas de competencia, son más bien una medida mediática que cualquier otra cosa. Yo diría que las apuestas de Orrego y Rincón y en menor medida de Gómez, están pensadas para dar la sensación de presencia y oferta, más que como una verdadera apuesta político presidencial. ¿O será tal vez una jugada estratégica del bloque concertacionista y sus cercanos, la de ofrecer candidatos con el mero objetivo de demorar la toma de decisión de la ex presidenta. ¿No dijo Velazco hace un tiempo que él sería candidato, sólo en el caso de que Bachelet no se presentase en estas elecciones…? Sospecho de las verdaderas intenciones de toda esta gente. Se trata sin duda de personas  astutas, que no han de estar jugando con genuinas intenciones de triunfo en esta pasada.

Respecto de la ex Presidenta, ella se encuentra también en una encrucijada de muy difícil decisión y creo que en este caso, la opción que siga tendrá que ver mucho con una cuestión de principios y la lucha es sobre todo consigo misma Habrá que esperar para ver cómo se resuelve este conflicto interno. Dado el escenario actual, Bachelet tiene casi todo por perder. En la eventualidad de negarse a ser la candidata, tendrá que construir una explicación en extremo coherente, puesto que de lo contrario se le acusará con cierto grado de certeza, de no haber arriesgado su seguridad personal por el país, de privilegiar su tranquilidad personal, en circunstancias que Chile pedía a gritos su intervención. Por otra parte, si decide embarcarse en  esta nueva carrera, tendrá el desafío  titánico de construir una nueva unidad, intentando conciliar fuerzas tan opuestas, como lo son las ideas progresistas y la poderosa comodidad conservadora de algunos concertacionistas,  que durante años ha tejido redes de influencia en las más diversas esferas de nuestro contexto político, económico  y social. Cualquiera de las dos opciones que tome la ex presidenta, parece en extremo difícil, de modo que es hasta cierto punto comprensible, que se mantenga durante todo el tiempo que pueda, alejada en su oficina de la ONU.

Así dadas las cosas, nos encontramos en un tiempo muerto. Como en un gran partido de baloncesto, el encuentro está detenido, a la espera de que alguno de los jugadores del equipo contrario de el primer paso, y desatasque el escenario, para que entremos por fin a la discusión de fondo, consistente en la discusión del cambio de reglas que rigen el juego en nuestro país (educación pública, tributos, reforma laboral, etc. etc. etc). Mientras tanto, los estudiantes continúan en las calles recibiendo el impacto de las bombas lacrimógenas, los enfermos siguen sin atención en los hospitales públicos by passeados por la burocracia administrativa, y las grandes empresas siguen buscando fórmulas para aumentar un poco más, las ya de por sí substanciosas ganancias obtenidas, mientras sigamos en este injusto partido.  

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