martes, 28 de agosto de 2012

PIÑERA Y LAS EMOCIONES


La reciente publicación de los resultados de la última encuesta Adimark, confirma una tendencia que marca la relación del gobierno con la gente de nuestro país. Es verdad, que posiblemente esta situación varíe, en un sentido positivo durante el período de gobierno que resta, sin embargo, es muy probable también, que los niveles de apoyo a la labor del gobierno ya no alcancen para el final de su período, la aprobación proyectada por nuestras autoridades al comienzo de su mandato. La relación del gobierno con la gente no es buena y por más que el Presidente se esfuerce enviando mensajes que apuntan a revertir esta situación (voto de chilenos en el extranjero, unión civil de parejas homosexuales, aumento significativo del presupuesto en educación), el trasfondo emocional de su comunicación, parece jugar un rol en el sentido contrario a estos intentos: ¿Cómo es posible que un gobierno que acabará con el 7% de los jubilados, que aumentará el post natal a 6 meses, qué crece al 6%  y que pretende crear un SERNAC financiero, tenga un porcentaje de rechazo del 68% ¿Dónde se encuentra el problema, cuál es la explicación de esta aparente paradoja? 
Hace más de 30 años un grupo de investigadores en Palo Alto (California), elaboró una teoría explicativa de la comunicación humana que resulta muy provechosa para analizar el problema del Presidente Piñera anteriormente descrito. Podemos complementar además dichas ideas, con algunos avances más recientes, respecto del rol y modo de funcionamiento de las emociones en la interacción. Tomando algunos de estos antecedentes, resulta apropiado para comenzar, el considerar que todo acto de comunicación humana presenta dos niveles de funcionamiento, denominados respectivamente nivel de “contenido” y nivel “relacional”. El nivel de contenido, hace referencia a aquello que se dice y que se expresa generalmente de forma verbal. Se trata de aquello sobre lo cual hablamos o dicho de otra forma, “el contenido de nuestra comunicación”. El nivel relacional en cambio, corresponde al tipo de relación que establecemos con nuestros interlocutores, mientras decimos lo que tenemos que decir. Resulta muy interesante saber, que a pesar de que generalmente sólo somos conscientes del contenido de nuestra comunicación, (“aquello de lo cual hablamos”), en toda interacción humana estamos también estableciendo siempre una particular relación con nuestros interlocutores, frecuentemente sin percatarnos de este segundo aspecto de la interacción. Así, el que nuestra comunicación sea fructífera, generando una transmisión eficiente de información o permitiendo la generación  de acuerdos por ejemplo, depende no sólo de que seamos claros y precisos respecto de lo que decimos, sino que aquello depende además y de forma principal, de la relación que establecemos con nuestros interlocutores durante la comunicación. Esta relación, se construye a partir del intercambio emocional y por canales no verbales de comunicación que operan durante la conversación (Bächler y Poblete, en prensa).
En un ejemplo reciente de comunicación del ejecutivo,  relacionado con todo lo anterior, encontramos el mensaje del presidente durante la última entrevista realizada en el programa Tolerancia Cero (http://www.chilevision.cl/home/content/view/379026/2147/). Durante ésta, frente a la pregunta de Matías del Rio, respecto de la posibilidad de que se descubra que  algunos de sus ministros hubiere lucrado a través de universidades de las cuales forman parte, el Presidente  señala (es decir el contenido de su comunicación es) que “la nadie está por encima o debajo de la justicia en Chile”. El mensaje, desde el punto de vista verbal es claro y preciso: en Chile la justicia es igual para todos y por lo tanto si hay que juzgar a algún ministro, el gobierno no tendrá reparos en hacerlo. Sin embargo, el Presidente, durante un brevísimo lapso de tiempo, mantiene silencio antes de responder y acomoda su cuello en un gesto característico de su lenguaje no verbal. Este gesto, característico de Sebastián Piñera, ha sido captado de manera extremadamente acertada por  nuestro humorista Stefan Kramer (http://www.youtube.com/watch?v=v1x1eA_hZrQ) parodiándolo bajo la forma de pensamientos implícitos, que para los efectos de nuestro caso podrían ser algo así como: “qué respondo ahora” o “que contesto a esta pregunta que me pone en aprietos” y constituye un notable ejemplo de la comunicación no verbal y emocional de nuestro Presidente. Al respecto, es interesante  considerar los estudios del psicólogo norteamericano Paul Ekman, quien ha investigado durante más de 40 años, los procesos de comunicación no verbal de las emociones, comprobando la participación de grupos musculares que se activan en nuestro rostro de manera involuntaria y cuya actividad no resulta controlable de forma consciente, mientras interactuamos con otras personas (http://www.paulekman.com/). Este experto, se ha especializado además en identificar algunas coordenadas del lenguaje no verbal asociadas a la mentira, situación que ha sido incluso, llevada a la televisión con gran éxito a través de la serie “Miénteme” (lie to me). 
¿Qué ocurre entonces con los mensajes que emanan del ejecutivo hacia la población a través de las señales abiertas de nuestra televisión? ¿Qué tipo de relación construye implícitamente nuestro Presidente con nosotros mientras nos informa de sus decisiones? Tenemos un proceso que más o menos puede caracterizarse de la siguiente forma: El Presidente Piñera expresa verbalmente las decisiones del ejecutivo, respecto de cuestiones que más allá de cualquier disquisición política, son sin duda, asuntos importantes para nuestro país. Puede discutirse si estas decisiones son más o menos acertadas desde un punto de vista técnico y/o si emanan de una visión política propia o responden  a la necesidad de mantener el raiting. Sin embargo, más allá de estos aspectos, que no viene al caso analizar aquí, es indudable que alguno de estos proyectos constituyen al menos en su generalidad, verdaderos avances para nuestro país. ¿Qué ocurre no obstante que estos mensajes no se traducen en la generación de un clima de confianza en nuestro Presidente (http://www.adimark.cl/es/estudios/documentos/08_ev_gob_agos_2011.pdf) y sus decisiones por parte de la ciudadanía y que por el contario, se deteriora cada vez más la relación del gobierno con la gente de Chile? Como señalaran Waztlawick y sus colaboradores en Palo Alto, el significado percibido de  los mensajes comunicacionales, no depende solamente del contenido verbalmente expresado. El cómo se dice lo que se dice, a través de aspectos relacionados con el tono de la voz, el uso de los silencios, la gesticulación, la postura corporal y especialmente el movimiento de los ojos, constituyen el trasfondo que da en último término, sentido al mensaje que se expresa. Así cuando se escucha al Presidente decir que hará tales o cuales cambios, junto al contenido de su mensaje, nosotros percibimos también en forma paralela, las pausas de su discurso, el tono de su voz, su gesticulación y una serie de otros aspectos que ayudan de manera no consciente a decodificar el mensaje presidencial, asignándole su sentido final, como una interpretación que surge de la conjugación de ambos niveles presentes en la comunicación humana. Así, lo dicho puede ser entendido como una genuina invitación al diálogo, como una oportunidad para manipular, como un asunto en el que creo o como un evento sobre el cual me veo forzado a decir algo “correcto”. Recientes estudios hechos en Suecia, han demostrado que los seres humanos decodificamos las claves corporales de las emociones de los otros durante la comunicación a través de `procesos de imitación implícita que me permiten deducir su emoción construyendo con esto el significado final del mensaje recibido (Dimberg, Thunberg y Elmehed, 2000). Así, más allá de las palabras, es el tono emocional de nuestra comunicación, aquello que da sentido a los mensajes que emitimos, colocando todo lo dicho en el contexto de una relación con nuestro interlocutor. Visto todo lo anterior, vale la pena preguntarse entonces: ¿Cómo son las emociones de nuestro Presidente? Nosotros sostenemos que en algunas ocasiones, el Presidente se muestra inseguro, frecuentemente aparece forzado a decir cosas en las que probablemente no cree y con no menos frecuencia, se le observa deseoso de impresionar a su audiencia. Así, es probable que en muchas situaciones su mensaje digital, es decir el contenido de su discurso, se exprese inmerso en un trasfondo emocional que lo desvirtúa, lo modifica e incluso a veces lo niega. Mejorar la relación del Presidente con la ciudadanía, aumentando los niveles de confianza sobre su persona sería entonces cuestión de cambiar las emociones del Presidente Piñera, puesto que en el nivel lógico, el contenido generalmente pertinente. Sin embargo, las emociones no se modifican a voluntad. Nuestras predisposiciones emocionales se desarrollan durante años y años de historia personal, en interacción con otros significativos y en el seno de nuestra familia y contexto cultural. Por esta razón, de no mediar una profunda psicoterapia o la ocurrencia de algún evento emocionalmente  trascendente, pocas esperanzas hay de que la situación descrita en torno de las emociones del Presidente  cambie en el corto plazo. Deberemos acostumbrarnos entonces, a este nuevo estilo de gobernar y nuestra máxima autoridad por su parte, deberá asumir que muy probablemente el anhelado cariño de la gente, no llegue durante este período.

No hay comentarios:

Publicar un comentario