miércoles, 6 de noviembre de 2019

RADIOGRAFÍA EMOCIONAL FRENTE A LA MOVILIZACIÓN SOCIAL: ¿QUÉ EMOCIONES EXPERIMENTAN LOS CHILENOS(AS) EN ESTOS CONVULSIONADOS DÍAS? (PRIMER INFORME VERSIÓN PRELIMINAR)


RADIOGRAFÍA EMOCIONAL FRENTE A LA MOVILIZACIÓN SOCIAL: ¿QUÉ EMOCIONES EXPERIMENTAN LOS CHILENOS(AS) EN ESTOS CONVULSIONADOS DÍAS?
(PRIMER INFORME VERSIÓN PRELIMINAR)

                                                                                                                                                             Dr. Rodolfo Bächler
Escuela de Psicología Universidad Mayor


Las emociones son la primera respuesta de los seres humanos frente a los cambios en su medio ambiente. Antes de que seamos capaces de pensar u opinar sobre algo sentimos una emoción. Se trata de un tipo de reacción instintiva y automática por lo que, en un cierto sentido, puede considerarse a estos estados como nuestra forma más genuina de expresión.
Teniendo en cuenta lo anterior, intentamos aproximarnos a los recientes sucesos ocurridos en Chile de un modo diferente a los tradicionalmente utilizados para comprender este tipo de fenómenos. En esta ocasión, en vez de preguntar por las opiniones acerca de la movilización social, indagamos cómo se habían sentido los chilenos y chilenas frente a esta situación.
Para realizar la consulta consideramos la teoría de Robert Plutchick y diseñamos un cuestionario que indagaba por las emociones experimentadas frente a la movilización social ocurrida en octubre de 2019 en nuestro país. Por otro lado, entendiendo que frente a situaciones complejas se sienten de forma simultánea muchos afectos diferentes, a cada persona participante en el estudio, le preguntamos por la intensidad (en una escala de 1 a 5 puntos) con la cual había vivido las siguientes ocho emociones básicas: 

1.       Enojo o rabia;
2.       Temor o miedo;
3.       Repugnancia o asco;
4.       Interés o entusiasmo;
5.       Alegría o felicidad;
6.       Confianza o aceptación;
7.       Tristeza o pena;
8.       Sorpresa o asombro. 

Junto a lo anterior, dejamos un espacio para que aquellos que lo quisieran, complementarán la información entregada expresando libremente a través de las palabras, las sensaciones que habían experimentado en estos días. 
La muestra de participantes se obtuvo mediante una metodología de “bola de nieve”, la cual nos permitió conocer acerca de las emociones de 1061 compatriotas. Por otra parte, para realizar análisis más específicos consideramos una segmentación en función del género de los participantes, su nivel de ingresos, el tipo de actividad que realizan, su nivel de estudios y la edad que tienen.

El estudio consultó por las emociones en relación con las siguientes cinco dimensiones del fenómeno social:

1.       Manifestaciones en las calles y cacerolazos;
2.       Saqueos y maltratos de infraestructura
3.       Estado de emergencia, militares en las calles y toque de queda;
4.       Declaraciones y propuestas del gobierno
5.       Futuro próximo

En este informe presentamos los resultados[1] de un análisis preliminar realizado sobre las respuestas obtenidas frente a las tres primeras dimensiones del estudio. Para ello, se consideraron únicamente las respuestas recibidas desde que se inició la multitudinaria marcha del día 26 de octubre de 2019 hasta las veinticuatro horas posteriores a su realización. No obstante lo anterior, el cuestionario sigue abierto, por lo que, si usted lo desea, puede acceder a responderlo en el siguiente link


  





Resultados primera dimensión: emociones frente a las manifestaciones en las calles y cacerolazos.
El siguiente gráfico, resume la información que obtuvimos sobre las emociones experimentadas por chilenos y chilenas frente a las manifestaciones en las calles y cacerolazos. Como puede observarse a primera vista, las personas sintieron múltiples estados emocionales diferentes, los cuales fueron, en términos generales, más intensos para las emociones de tono agradable (interés, alegría y confianza) y menos agudos para aquellos afectos desagradables (enojo, temor y repugnancia).
Por otro lado, un punto aparte merece el hecho que, de acuerdo con nuestros resultados, fueron muchas las ciudadanas y ciudadanos que se sintieron sorprendidas por el surgimiento de las manifestaciones sociales, una situación que nos habla, probablemente, de la espontaneidad que caracterizó las primeras etapas de este movimiento.






A continuación, se presentan algunas reflexiones preliminares sobre aquellos resultados específicos que nos parecen más significativos en relación con esta dimensión de la movilización social.

La expresión social trajo principalmente interés y entusiasmo a la población
Mucho se ha hablado respecto del temor y la rabia que estarían experimentando los chilenos y chilenas respecto de las marchas, cacerolazos y demás muestras de descontento social. Sin embargo, los datos que recogimos dan cuenta de que, por sobre esas dos emociones (que presentan baja intensidad en este estudio), fue el interés, la emoción que más intensamente se ha vivido en estos días. Se trata de una emoción epistémica, es decir, directamente ligada a la búsqueda de comprensión. Probablemente, el siguiente extracto ayude a ilustrar de mejor forma las características de este estado:
Tengo muchas preguntas y no comprendo por qué en un momento tan complejo como el que estamos viviendo, hay tan poca sabiduría desde las cúpulas económicas y políticas. Esto sólo me confirma que no hay un verdadero interés en las personas como seres humanos, sino que somos, para una determinada élite, simples recursos a explotar”
Parece ser que la gente quiere entender qué pasa, pero no se trataría, en este caso, de un entendimiento que busque análisis técnicos y “fríos”, que emanen “desde arriba” por los expertos. La gente busca comprender participando directamente en la realidad y lo hace desde un trasfondo de alegría, la segunda emoción más intensamente experimentada de acuerdo con este estudio, como puede leerse en los siguientes relatos: 
Muy emocionante sentir y vivir como se une en paz un país para demostrar un descontento generalizado”
“Una gran emoción al ver a toda la gente unida por una causa”
“Gran esperanza por nuestro futuro y compromiso para aportar en construir”
Además, como lo expresa el último extracto, la combinación de las dos emociones más fuertemente experimentadas (el interés y la alegría) da origen al optimismo, es decir, la sensación de que las cosas irán mejorando en el próximo tiempo. Las personas tienen esperanza de que la expresión de las demandas sociales producirá cambios reales en nuestra sociedad, en un sentido positivo. Se trata de una situación a la cual debiésemos prestar mucha atención, puesto que ya sabemos que cuando las expectativas se truncan aquello puede traducirse en brotes de descontento en el futuro, como lo expresa una participante en el estudio:
 Muy contenta de constatar que al fin esto explotó, aunque expectante de saber qué viene ahora”
Por otro lado, resulta interesante indagar de qué forma se manifiestan las emociones anteriores en algunos segmentos específicos de la población.

Más interés y entusiasmo en mujeres y estudiantes
Las mujeres participantes en nuestro estudio experimentan el interés y el entusiasmo descritos con mayor intensidad que los hombres. Se trata de una situación muy relevante, sobre todo si la examinamos a la luz de la falta de oportunidades existente en nuestro país para esta parte de la población.
Por otro lado, al considerar el tipo de actividad que realizan los participantes en el estudio, encontramos que, junto a las mujeres, son los estudiantes quienes mayor entusiasmo muestran respecto de la expresión de descontento social. Tal vez sea obvio este dato, puesto que fueron ellos quienes iniciaron el movimiento de octubre 2019. Sin embargo, en este caso, no se trata únicamente de estudiantes del sistema escolar, como si lo fue en los albores del movimiento a través de las acciones de evasión en el metro de Santiago. En este estudio participaron estudiantes en distintos niveles de formación (escolar, técnico y universitario) lo cual debiera hacernos reflexionar que, tal vez, no sea únicamente la actividad que se realiza, aquello que aumenta o disminuye el interés por participar, sino más bien, el rango etario al cual se pertenece, tal y como se examina a continuación. 

Menos interés y entusiasmo en personas mayores y de altos ingresos.
En este estudio encontramos una relación negativa entre la edad y el entusiasmo por las manifestaciones sociales.  Pasan los años y nos volvemos más conservadores, una situación que se vería reforzada cuando el nivel de ingresos sube también.  Cuando se examinan los datos teniendo en cuenta el nivel económico de los participantes, tenemos que el interés y el entusiasmo por las manifestaciones sociales decae sustantivamente en el grupo de mejor situación económica del país. Nos referimos a familias que ganan en promedio, más de $ 2.739.000. mensuales.





Segunda dimensión: emociones frente a los saqueos y maltratos a infraestructura
El gráfico que se observa a continuación permite hacerse una idea general respecto de las emociones experimentadas por los chilenos y las chilenas frente a los recientes saqueos y daños a la infraestructura pública y privada de nuestro país. Como puede apreciarse, lo que las personas sintieron frente a estos hechos fueron, principalmente, emociones de las llamadas negativas, es decir, estados que se experimentan internamente como algo desagradable (enojo, tristeza, repugnancia y temor). Luego, con una mínima y casi inexistente intensidad en algunos casos, se sintieron emociones tales como el interés, la alegría y la confianza.
Por otra parte, de forma similar a lo sucedido respecto de la dimensión anterior, ocurrió que nuestros compatriotas se vieron sorprendidos por este tipo de manifestaciones violentas, un dato que viene a reforzar la idea de que, por lo menos, para una parte importante de la población, este tipo de acontecimientos tampoco se encontraban dentro de los eventos previsibles. Sin embargo, en este contexto de generalizada imprevisibilidad, debe destacarse el hecho de que la sorpresa frente a los saqueos y destrucciones fue menos intensa que aquella que surgió en relación con las manifestaciones como marchas y cacerolazos.





A continuación, se presentan algunos datos más específicos en torno de las emociones experimentadas por los participantes en el estudio en relación con esta dimensión.



Mucha rabia, pero no siempre por las mismas razones    
En general, los participantes en nuestro estudio han sentido malestar frente a los saqueos y maltratos a la infraestructura que se han suscitado durante los últimos días. Este malestar toma la forma de las siguientes emociones, en orden decreciente de intensidad: rabia o enojo, tristeza o pena, repugnancia o asco y temor o miedo. Respecto de la emoción más fuertemente experimentada, el enojo, hay quienes manifiestan que su molestia se asocia directamente con las personas que han cometido actos violentos, tales como saqueos y maltratos a la infraestructura. Los siguientes extractos pueden ilustrar este tipo de apreciaciones: 

“Enojo con los delincuentes oportunistas”

“Los saqueos e incendios son el colmo. Totalmente asqueado de toda esa gente inútil que roba, de verdad, les deseo lo peor”

“Son los anarquistas que están en contra de cualquier sistema con alguna estructura. Ellos siempre van a estar fuera del sistema. Los saqueos empiezan con los narcos y la gente después aprovecha a sacar si las puertas están abiertas”

Sin embargo, no todas las sensaciones de rabia experimentadas en estos días se asocian directamente con los ejecutores de los actos vandálicos. Otro tipo de aspectos, indirectamente asociados a estas situaciones, han sido también, factores que desataron el enojo entre los participantes en el estudio:

Me da rabia más que nada porque son actos violentos y organizados por carabineros y militares que siguen órdenes para dividir al pueblo”

“Molestia y enojo porque invisibiliza el dolor de tantos postergados por el daño a la infraestructura que genera más dolor y daño a los más frágiles”

“Desvirtuaron un poco las manifestaciones, pero da rabia que la prensa mostrara mas eso que la realidad, por otro lado, se supo de muchos montajes que aún no aceptan...  Eso sí que da rabia”

Probablemente, algo de estos distintos tipos de rabia se relaciona con las características específicas de los distintos subgrupos que conformaron la muestra de participantes de nuestro estudio, como se analiza a continuación.


El enojo es más fuerte en el grupo de personas con mayores ingresos

El grupo de mayores ingresos del estudio (sobre $ 2.739.000), se diferencia del resto de los segmentos socioeconómicos por experimentar mayores niveles de molestia frente a los saqueos y maltrato a infraestructura.  Resulta sorpresivo este dato si se considera que quienes se ven mayormente afectados por este tipo de daños, son aquellos grupos económicamente más desfavorecidos, quienes utilizan diariamente el transporte y la infraestructura pública. ¿Cómo se explica esta aparente contradicción? Al respecto, una hipótesis plausible sería el que la rabia de las personas con mayores ingresos se sustente en el hecho de que ellas vean en las manifestaciones de violencia una posibilidad de sufrir agresiones directas a su patrimonio e integridad personal. Sin embargo, si así fuese, debiésemos esperar que, junto a la rabia, dicho grupo socioeconómico experimente temor por los posibles daños en el futuro. Lo cierto es que los datos recogidos en torno a las experiencias de miedo en esta dimensión no avalan esta posibilidad. En el grupo socioeconómico más alto, la intensidad de la emoción del temor es significativamente menor si se compara con la del resto de los grupos evaluados.

¿Cuál será entonces la razón de estas diferencias emocionales?

Probablemente, el análisis de las respuestas entregadas respecto de la emoción de la alegría arroje algunas luces sobre este tema ya que se trata de una emoción frente a la cual también existen diferencias entre los grupos socioeconómicos más extremos de la muestra. En este caso, la media de intensidad de la alegría del grupo de menores ingresos es estadísticamente mayor que aquella que se observa para el grupo más favorecido, aun cuando, en ambos casos, la intensidad de la alegría es baja si se compara con otras emociones evaluadas.  Los siguientes extractos dan una idea de las características del tipo de emocionalidad experimentada por aquellos que puntúan más alto en alegría frente a los saqueos y maltratos de infraestructura:

“La rabia y la constante humillación han provocado esto!!!!”

“Todos los supermercados y las grandes empresas tienen seguros.... No los justifico... pero hay gente que no debería sacrificar su vida por estas cosas”
“A la demás gente les molesta que alguien de escasos recursos saquee un supermercado, pero los políticos nos roban todos los días de distintas maneras”
Como puede apreciarse, no se trata de alegría propiamente tal, sino tal vez, de una cierta simpatía frente al fenómeno, un rechazo con menos intensidad, o simplemente, como define Robert Plutchick este estado, de una reacción más serena frente al tema. Probablemente, esta serenidad permite entender empáticamente el fenómeno, más no así justificarlo, como se ejemplifica en el siguiente extracto:

“Pienso que la violencia es una respuesta psicológica a los años de violencia institucional por parte del estado, respecto al vandalismo y robos también. Responde a la desigualdad y el sistema de consumo. La gente lo ve como la oportunidad de tener aquello que nunca tuvieron, no se justifica, pero es completamente explicable”





Tercera dimensión: emociones frente al estado de emergencia, militares en las calles y toque de queda




Rabia y tristeza frente al estado de emergencia.

Mayoritariamente, el estado de emergencia ha provocado enojo y rabia en la población, seguida estrechamente por la tristeza. Respecto de lo primero, cabe decir que según algunos autores la rabia es el juicio (implícito) de que uno ha sido agraviado u ofendido. Si seguimos esa interpretación de dicha emoción, entonces tenemos que preguntarnos por él o los tipos de agravio que las personas experimentan debido al estado de emergencia. La lectura de algunos de los comentarios que la gente hizo para explicar sus emociones puede arrojar algunas luces sobre este tema:

“No entiendo como sacaron a los militares, sabiendo todo el daño que hicieron a nuestras familias, el dolor no sanado y retraumatizacion. Cuando no cuidaron ni un supermercado y si se dedicaron a asesinar a mis compatriotas”

“Horrible, me recuerda a la dictadura”
“Vergüenza y asco que las FFAA y de Orden; salgan a la calle a calmar sus fetiches de violencia contra manifestantes desarmados, sin discriminar entre niños, jóvenes o adultos mayores. Si antes sentía baja afinidad por ambas instituciones, ahora siento asco, repulsión y odio”

“El gobierno se tiñó de rojo cuando la gente desarmada iba a protestar, hasta para eso hacen notar la desigualdad”
Muchas personas sienten como un agravio el estado de emergencia, en el sentido en que la Real Academia de la Lengua Española concibe el término, es decir, como un “perjuicio que se hace a alguien en sus derechos e intereses”. En circunstancias que el recuerdo y la herida de la vulneración de los derechos humanos se encuentra aún fresca en la memoria de los chilenos y chilenas, la salida de los militares a las calles y la determinación de un toque de queda es vivenciada con enojo y rabia.  Sin embargo, al igual como ocurre con las dimensiones anteriores, esta emoción es vivenciada con distintos grados de intensidad en diferentes grupos de la muestra.

Más enojo y rabia en mujeres y estudiantes
Como la perfecta contracara de la moneda del entusiasmo frente a las manifestaciones de protesta social, la rabia frente al estado de emergencia es una experiencia más intensa en mujeres y estudiantes.

Respecto del primer grupo, llama la atención que sean ellas quienes vivencian con mayor intensidad la rabia frente al estado de emergencia. Lo anterior, puesto que existen antecedentes en la literatura psicológica que señalan que las mujeres tendrían más dificultades para expresar la rabia, mientras que los hombres, por su parte, tendrían lo suyo con la tristeza. No tenemos información suficiente aún como para analizar este punto.

Algo similar ocurre respecto del aumento de intensidad del enojo en el grupo de estudiantes. Se trata de un dato que también resulta desconcertante, sobre todo, si pensamos que los jóvenes serían quienes menos experiencias previas de pérdida de derechos tienen dado que no vivieron directamente la dictadura. Nuevos estudios deberán buscar respuestas a estos dilemas.


Menos molestia en personas de edad y con altos ingresos económicos
Al igual que frente al caso de las manifestaciones en las calles examinado previamente, los datos obtenidos respecto del estado de emergencia muestran que el grupo de mayores ingresos de la muestra (más de $ 2.739.000 mensuales) presenta un menor nivel de enojo en relación con esta dimensión. La misma situación se observa respecto de la edad. Mientras más edad se tiene, menos enojo se vive por esta situación, la cual viene acompañada además en este caso, de menores niveles de tristeza y temor.






REFLEXIONES FINALES
Finalmente, cerramos este informe preliminar sobre las reacciones emocionales frente a las movilizaciones sociales con algunas reflexiones generales que esperamos sean útiles para aportar a la comprensión de este complejo fenómeno.  
Lo primero, es decir que, efectivamente, nos encontramos en frente de un fenómeno de gran complejidad, que calza muy bien con la descripción que los científicos sociales y cognitivos hacen de las llamadas propiedades emergentes. Es decir, se trata de un fenómeno que no se explica por leyes de causa y efecto, sino que más bien, resulta de la interacción de muchísimas variables operando en forma simultánea. Como muestra de esta complejidad tenemos el hecho de que prácticamente nadie dentro de la muestra manifiesta menos de cuatro emociones experimentadas frente a cada dimensión del movimiento. Pero, además, tenemos el dato de que para todas las dimensiones evaluadas se observan altos niveles de sorpresa, un hecho que reafirma la impredecible del fenómeno según es percibido por los participantes en el estudio.

En segundo lugar, se trata de un fenómeno dinámico por lo que el presente estudio debe considerarse únicamente como una radiografía puntual de un momento específico del proceso de movilización. Al respecto, el azar nos permitió que esta foto fuese tomada justo en el momento que tal vez haya sido el punto más álgido de las manifestaciones (las 24 horas posteriores a la gran marcha), no obstante, resulta muy deseable continuar estudiando este proceso con el fin de observar cómo van mutando los estados emocionales de los chilenos y chilenas.

Por otro lado, es importante resaltar que dada la complejidad y el dinamismo que este proceso presenta, cualquier análisis que de este se realice debe considerar múltiples matices a la hora de realizar interpretaciones, evitando los discursos en blanco y negro del tipo “lo que los chilenos sienten es”; “lo que la gente quiere” o “la mayoría de los chilenos rechazan”.  Lo que aquí tenemos es una multiplicidad de miradas y experiencias que deben ser estudiadas de forma desagregada para avanzar hacia una comprensión del conjunto que llamamos “población chilena”.  Sobre esto hay tres aspectos que nos gustaría esbozar para finalizar este informa.

El primer punto en el sentido anterior, tiene que ver con las diferencias emocionales detectadas entre hombres y mujeres en este estudio. Los datos obtenidos sobre este punto, dan cuenta de que son las mujeres quienes más desean participar en este tipo de procesos. Se trata de una situación que resulta paradójica si se considera la falta de oportunidades que para este grupo existe en nuestro país. Necesitamos continuar empoderando a las mujeres y abriendo espacios para su participación social. Esto es no sólo un legítimo derecho de las mujeres, sino que también una necesidad para toda la sociedad que, si se satisface, promoverá el desarrollo de nuevas formas de liderazgo e interacción social hacia el futuro. Una situación similar es la que experimentan los estratos más jóvenes de nuestra población, quienes, a pesar de su sensibilidad y deseos de manifestarse resultan generalmente excluidos de los canales oficiales de participación.

El segundo punto en relación con la necesidad de considerar diferentes matices a la hora de analizar este fenómeno se relaciona con las distintas sensibilidades que en este estudio hemos encontrado en relación con los actos violentos. Si bien se trata de hechos que suscitan, en general, emociones negativas en la población, estas reacciones no se sustentan siempre en las mismas razones, ni tampoco, se expresan de modo uniforme en cuanto a niveles de intensidad.  Por esta razón, nos parece que quienes ejercen posiciones de liderazgo en la sociedad debieran no sólo solicitar condenas a priori sobre los hechos violentos, sino que, además, intentar una aproximación empática sobre el fenómeno que permita comprender sus razones, más allá de los necesarios juicios valorativos.

Finalmente, parece necesario reflexionar sobre el hecho de que los datos de este estudio refuerzan la afirmación hecha por “la calle”, en el sentido de que, en nuestro país, habría una desconexión por parte de la elite. Sin embargo, en este caso, no hablamos tanto de una falta de comprensión intelectual respecto del fenómeno de la movilización social, sino que más bien, acerca de una escasa sintonía emocional con las expresiones de descontento. Cualquier persona, aun con escasos estudios, puede comprender “intelectualmente” que $ 400.000 no alcanzan para vivir en el Chile del día de hoy. Sin embargo, una situación muy distinta es colocarse empáticamente en el lugar de quien maneja ese presupuesto mensualmente. Si estamos en lo correcto, se trata de un problema que no se soluciona únicamente con explicaciones matemáticas acerca de la desigualdad.





















Anexos
































[1] Todos los resultados que se describen en este documento se sustentan sobre análisis específicos realizados mediante el software SPSS versión 24. Por esta razón, cuando se hace referencia a diferencias de medias entre diferentes grupos de la muestra o de relaciones entre variables, se alude implícitamente a resultados que resultaron estadísticamente significativos. No obstante, se han omitido los datos numéricos para hacer más fácil la lectura del informe

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